PATOLOGÍA

Todas las variantes de la hepatitis crónica comparten las características histopatologicas de 1) infiltración inflamatoria de las regiones porta hepáticas con células mono nucleadas, en especial linfocitos y células plasmáticas; y 2) necrosis de los hepatocitos en el interior del parénquima o inmediatamente adyacente a las regiones porta (hepatitis peri portal, o “necrosis fragmentaria”).
En la hepatitis poco severa se conserva la arquitectura general del hígado. Desde el punto de vista histológico el hígado demuestra un filtrado característico de linfocitos y células plasmáticas confinado a la triada porta, sin alteración de la placa limitante y sin evidencia de necrosis del hepatocito activa. Existe poca fibrosis, o ninguna, y por lo general circunscrita a la región porta; no hay signos de cirrosis. Las células hepáticas tienen una apariencia de “empedrado”, lo cual indica la regeneración de los hepatocitos.
En la mayoría de los casos severos de hepatitis crónica, las regiones porta se expanden y están densamente infiltradas por linfocitos, histiocitos y células plasmáticas. En la periferia del lóbulo existe necrosis de los hepatocitos, con erosión de la placa limitante alrededor de la triada porta (necrosis en “adoquín”). Los casos más intensos también presentan evidencia de necrosis y fibrosis entre las triadas porta. Existe alteración de la arquitectura hepática normal por bandas de tejido cicatrizal y células inflamatorias que unen n las regiones porta entre si y con las regiones centrales (necrosis en puentes). Estos puentes de tejido conjuntivo evidencian la remodelación de la cito arquitectura hepática, una etapa fundamental en el desarrollo de la cirrosis. La fibrosis puede extenderse desde las regiones porta al interior de los lóbulos y aislar racimos de hepatocitos y envolver los conductos biliares. La regeneración de los hepatocitos se observa en las figuras mitóticas, las células multinucleadas, la formación de rosetas y los seudolobulos en regeneración. La evolución de la cirrosis es evidente con la fibrosis extensa y los nódulos de regeneración.
Manifestaciones clínicas
Algunos pacientes con hepatitis persistente crónica son y se identifican solo en el curso de un examen sistemático de sangre; otros tienen un inicio insidioso de síntomas inespecíficos como anorexia, malestar y fatiga, o síntomas hepáticos como molestia o dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen. La fatiga en la hepatitis crónica puede relacionarse con el cambio en el eje neuroendocrino hipotalámico-suprarrenal desencadenado por la modificación en la neurotransmisión opioidergica. La ictericia, si acaso se presenta, por lo general es leve. Puede existir hepatomegalia ligeramente dolorosa y en ocasiones esplenomegalia; en los casos severos se observan eritema palmar y telangiectasias en araña; otras manifestaciones extra hepáticas no son tan comunes. Por definición, están ausentes los signos de cirrosis y de hipertensión
Porta (como la ascitis, la circulación colateral y la encefalopatía). Los estudio de laboratorio demuestran incrementos de leves a moderados en las concentraciones de la aminotransferasa, la bilirrubina y la globulina séricas. La albumina sérica y el tiempo de protrombina son normales hasta en los periodos tardíos de la evolución de la enfermedad hepática.
Es probable que las manifestaciones clínicas de la hepatitis crónica reflejen la participación de un trastorno inmunitario sistémico controlado genéticamente en la patogenia de la hepatitis severa. El acné, hirsutismo y amenorrea se pueden presentarse como un reflejo de los efectos hormonales de la enfermedad hepática crónica. Los estudios de laboratorio en los pacientes con hepatitis severa son invariablemente anormales aunque en grados diversos. Sin embrago, estas alteraciones no se correlacionan con la intensidad clínica. Por tanto, las concentraciones séricas de la bilirrubina, fosfatasa alcalina y globulina pueden estar normales y las concentraciones de aminotransferasa solo ligeramente aumentadas, al mismo tiempo que la biopsia hepática demuestran una hepatitis crónica intensa. Sin embargo, l incremento en el tiempo de protrombina generalmente refleja la intensidad de la enfermedad hepática.
Las complicaciones de la hepatitis crónica severa corresponden a la evolución hacia cirrosis; varices sangrantes, encefalopatía, coagulopatia, hiperesplenismo y ascitis. Todo esto se debe n gran parte a la derivación porto sistémica más que a la disminución en la reserva de hepatocitos.

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